En Mortal y rosa, Umbral dejó escrita una frase que parece dicha de paso y, sin embargo, no se me va de la cabeza: “La religión quiere darnos un alma y la cultura quiere darnos un traje”.
La escuela se redacta a sí misma
Se habla de competencias, desempeños, situaciones de aprendizaje, indicadores, rúbricas, perfiles de salida, descriptores operativos y funciones ejecutivas como si nombrar mucho equivaliera a enseñar mejor. El papel aprende vocabulario nuevo. El aula, por suerte, no siempre le obedece.
El cuerpo lo tiene a uno
Uno cree durante años que tiene un cuerpo. Luego descubre que el cuerpo lo tiene a uno.
La vergüenza perdida: corrupción, política y responsabilidad democrática
Una democracia no se degrada solo cuando aparece la corrupción. Se degrada cuando la corrupción deja de producir vergüenza.
La Ademuz de la autovía
Hay lugares que figuran en los carteles, pero no en los planes. El Rincón no perdió una batalla grandiosa. Perdió algo más discreto y más antiguo: la posibilidad de figurar. Desde entonces pienso que algunos lugares viven una doble vida: una en la carretera y otra en la tierra. La Ademuz de la autovía era una dirección. La del Rincón era otra cosa: una comarca apartada, una escala distinta, un lugar difícil de llevar a los planes. No fue una gran derrota, pero tampoco fue nada.
El pájaro encerrado
Fui a aquella catequesis por razones que no tenían nada que ver con Dios. Era una noche entre semana, durante mi penúltimo curso en el instituto de Ademuz.
La vida intermitente
Un pueblo no se vacía de golpe. Primero falta una persiana abierta. Luego una silla en la puerta. Después una voz en la plaza. Al final llega la cifra, limpia y cruel: Casas Bajas, mi pueblo, tenía 286 habitantes en el padrón del año 2000; en el de 2025, apenas 158.
No levantes tanto el vuelo
Cantó ante reyes, recorrió países, llenó teatros. Pero su lugar estaba en otro sitio. Y no lo ocultó nunca. Volvía al monte, a las ovejas, a la intemperie.
La voz de la tristeza
La sociedad ha ido convirtiendo la alegría en una especie de rendimiento emocional. No basta con estar bien: hay que parecerlo. Con la tristeza se intenta hacer algo parecido a lo que se ha hecho con la vejez y con la muerte: recluirla, no mostrarla, neutralizar lo que incomoda.
La escuela entró con corbata
No necesitamos una escuela que hable más bonito de sus dificultades. Necesitamos una escuela que vuelva a hacerse responsable de lo que sus alumnos entienden y de lo que no entienden. Porque enseñar no es producir documentos ni administrar vocabularios. Enseñar es aclarar. Ordenar. Dar herramientas. Nombrar bien. El problema no es que falten palabras. Sobran. Lo que falta, demasiadas veces, es verdad. Y cuando una escuela necesita demasiadas palabras para explicar que enseña, quizá ha empezado a dejar de enseñar.










